Gabriel Encinas Cruz
Marzo de 2010
Santa Cruz de Tenerife
Desde muy pequeño sentía curiosidad por conocer las causas de los fenómenos cotidianos. Me preguntaba que hacia la gasolina para que un coche funcionara. Tendría nueve años cuando comprendí que el sonido tardaba cierto tiempo en hacer un recorrido (un amigo daba golpes en una roca y yo lo oía cuando él levantaba la mano).
Contemplando la cantidad de agua del mar deduje que el agua estaría compuesta de bolitas que resbalaban entre sí. Pensé que la fuerza centrifuga se podría aprovechar como fuente de energía. (Imagine ciertos aparatos para aprovechar esa fuerza). Cuando tenía dieciocho años comencé a leer el tratado de física de KLEIBER-KARSTEN que me abrió un mundo nuevo. En una ocasión me encontré con unos papeles sueltos de un artículo sobre éter y de sus contradicciones; de ahí me surgió la idea de que lo que viaja por el Espacio no es la materia sino su energía.
UNIVERSO REAL Y APARENTE
Nosotros observamos que la Tierra es plana, que está en reposo, que la Luna y las Estrellas giran en torno a ella. La realidad científica es que la Tierra es esférica, que gira sobre sí y que viaja por el Espacio con una velocidad de 30 Km/s. La realidad científica difiere del concepto que tenemos de los fenómenos naturales.
No podemos negar que la realidad que observamos es muy diferente de la verdad científica; por eso hemos de admitir que en el Universo hay dos verdades; una, atenernos a los hechos tal como los observamos y sentimos, y otra, admitir la realidad según se ha deducido de un modo científico; por lo tanto, para nosotros ha de haber un Universo real (el científico) y otro aparente (el que nos muestra los fenómenos naturales tal como los vemos o intuimos)
Cuando observamos con atención la naturaleza encontramos detalles que no concuerdan con la idea que tenemos de la realidad y ello nos ha llevado a imaginar otras causas que, aunque a simple vista parecen contradictorias, pueden ser la autentica realidad. Para explicar el movimiento de los astros en torno a la Tierra se pensó que ésta no era plana sino esférica, que giraba sobre si y que además, viajaba por el Espacio. Estas ideas que hoy aceptamos como verdaderas, no siempre fueron tenidas en cuenta y costó sacrificios y lágrimas para ser aceptadas como verdades.
Hay ideas que, aunque parecen absurdas, puede que se ajusten a la autentica realidad. Me refiero a unas ideas que han surgido en mi mente y que estimo pueden tener algo de verdad.
Parto del supuesto de que los cuerpos que viajan por el Espacio, podrían no cruzarlo como un barco cruza el mar. Dichos cuerpos tendrían energía y sería ésta la que viajase creando, en su recorrido, el cuerpo material. El barco cruza el mar apartando el agua. Los cuerpos cruzan el espacio sin apartarlo.
A esta forma de movimiento la llamo “evolución de la materia”. Comparo esta forma de desplazamiento con el de una ola en el mar.
La energía cinética del viento, actuando en el mar, produce las olas que vemos viajar por la superficie marina; no obstante, lo que viaja en sí no es la ola, sino la energía cinética que la formó. La ola se va reproduciendo sucesivamente a si misma con la energía cinética del viento que actúa sobre el agua. El agua sólo sube y baja mientras la forma de la ola se desplaza acompañada por esta energía.
En cierto modo, la evolución de los cuerpos no causará demasiada sorpresa si nos referimos a cuerpos materiales rígidos. Otra cosa es cuando se trata de nosotros como cuerpo material que somos. Nuestro cuerpo evoluciona en el Espacio. Nuestro cuerpo estará constantemente dejando de ser, para seguidamente reproducirse a sí mismo. En el cine y la televisión vemos que los cuerpos y las personas se mueven de forma continua; no obstante, sabemos que son fotogramas fijos que pasan sucesivamente con cierta rapidez sin que captemos el salto de un fotograma al que le sigue.
De forma similar, estamos cambiando constantemente y no lo notamos. Cada segundo nuestro cuerpo es diferente. Cuando han pasado largos periodos de tiempo comprobamos que nuestro cuerpo ha envejecido y que somos realmente diferentes. A lo que nos referimos aquí como evolución es a la parte más íntima y pequeña de la materia. Si no somos capaces de captar los saltos de las imágenes en el cine o en la televisión, menos lo será en este caso, en que los saltos son infinitamente pequeños.
La evolución de la materia en el Espacio nos permite explicar la inercia de los cuerpos de una forma que estimo convincente.
La inercia de los cuerpos tiene su razón de ser en que la energía de su masa “evoluciona” en el Espacio creando sucesivamente el cuerpo material. A mayor velocidad del cuerpo, mayor transformación en su proceso “evolutivo”. Este proceso requiere un aporte de energía. Si no hubiera tal proceso, los cuerpos no tendrían inercia. El hecho de que para acelerar a un cuerpo se requiera cierta energía, y que al reducir su velocidad se libere ésta es, a mi entender, una prueba de que esa energía formaba parte de la evolución del cuerpo material.
Como ejemplo podemos poner a una vagoneta especial que está dotada en su interior de unos volantes inerciales acoplados a las ruedas dentadas exteriores y viaja por unos carriles de cremallera en los que engranan sus ruedas dentadas. Al viajar la vagoneta las ruedas dentadas se ven forzadas a girar y a su vez, hacen rotar a los volantes inerciales del interior que acumulan con su rotación la energía cinética del movimiento de la vagoneta. Si la rueda dentada engrana en la cremallera, los volantes inerciales acumularán en sí la energía cinética del movimiento. Si la rueda dentada no engrana, los volantes inerciales no girarán y no acusarán el efecto de inercia.
De una forma similar, si un cuerpo al viajar “engrana” en el Espacio, el cuerpo tendrá inercia. Si el cuerpo material no “engrana” en el Espacio, el cuerpo no tendrá inercia.
En los sucesivos escritos que he hecho sobre la evolución de la materia siempre he mencionado que la evolución podría explicar la inercia de los cuerpos. En este trabajo intento, a mi modo, razonar como entiendo la inercia y, de ser convincente mi razonamiento, ello contribuiría a reafirmar mi opinión sobre la evolución de los cuerpos en el Espacio.
Resulta sorprendente que mediante un impulso logremos acelerar a un cuerpo y que, a su vez este, al reducir su velocidad nos devuelva la energía que gastamos en ese acto. Esa energía era la necesaria para que en el cuerpo se produjera la evolución deseada. En el ejemplo de la vagoneta, esa energía, (energía cinética) se acumula en los volantes inerciales interiores y estos tienden a mover la vagoneta cuando intentamos reducir su velocidad. Me parece un hecho evidente que la energía cinética consumida se concentre dentro del cuerpo y forme parte de su masa. Es inconcebible que la energía que se requiere para que un cuerpo adquiera cierta velocidad se limite a solo eso, acelerar a un móvil, pero que no influye en nada en la integridad del cuerpo en cuestión.
Si el ejemplo que doy para la inercia es acertado ello quiere decir que la evolución de los cuerpos es real y que en el Universo lo que viaja es la energía y no los cuerpos en sí; es decir: los astros y planetas solo son cúmulos de energía que viajan por el espacio con mayor o menor velocidad. Salta a la vista la inmensa cantidad de energía que viaja por el espacio y nos hace pensar ¿qué será esa energía? ¿será algo inmensamente grande y poderoso o será algo insignificante y pequeño?
E/D x n (a) E/2D x n (b)
En (a) representamos a una unidad de energía E que tiene como denominador a .
En (b) tenemos a 2E, el doble de energía que en (a) acompañada del mismo denominador . El número “n” que multiplica al denominador D puede ser infinitamente grande, con lo que el valor de la energía en E sería infinitamente pequeño.
Si el denominador es infinitamente grande, la energía E podría acercarse a cero; ya sabemos lo que sucede cuando multiplicamos cero por otro numero aunque éste sea inmensamente grande. En verdad, nosotros no conocemos al denominador de la energía E y lo más probable es que pueda ser infinitamente grande (el denominador viene dado por las condiciones especiales del Espacio) con lo que la energía E seria imperceptible en el Universo aunque, a nuestra escala, sea de una realidad evidente.
EL ESPACIO
Llamamos “Espacio vacío” al Espacio sin aire que encontramos cuando salimos de la Tierra. Ese Espacio tiene propiedades físicas importantes, de tal modo que ese vacío de aire, no es tal vacío, no es “la nada”. Si así fuera, los cuerpos no tendrían inercia, y sin ningún esfuerzo, podríamos impulsarlos. El hecho de que para acelerar a un cuerpo se requiera de una fuerza, es una razón para pensar que esa fuerza es necesaria para modificar el estado de reposo del cuerpo, para lograr que éste evolucione en el Espacio.
En el Espacio, que consideramos vacío de aire, se propaga la luz y las ondas de radio, existe la gravedad y la inercia y es la base de los campos eléctricos y magnéticos, y se acumula la energía formando cuerpos con masa.
A mi entender, es un contrasentido que los cuerpos viajen por el “Espacio vacío” sin más. Es más razonable que lo que viaje de esos cuerpos sea la energía de sus masas, las que a su vez, van creando en su recorrido el cuerpo material. De ser el Espacio un vacío total, “la nada”, no existiría la evolución de la materia y ésta no existiría como tal.
ATRACCIÓN Y REPULSIÓN ENTRE LOS CUERPOS
El hecho de que los cuerpos, por medios eléctricos o magnéticos, se atraigan o repelen, puede tener su justificación en la “evolución” de la materia.
Cuando un cuerpo se mueve, quiere decir que la energía de su masa “evoluciona” en esa dirección.
La materia de un cuerpo “evoluciona” hacia la parte del Espacio donde las condiciones para su “evolución” le son más favorables, y repele las que le son desfavorables. Un incendio se propaga (“evoluciona”) en la dirección en que encuentra combustible que quemar, y no en sentido contrario.
COMENTARIO
Estimo que la “evolución” de los cuerpos es algo real. En las olas, se ve con claridad que, es la energía cinética del viento, la que realmente viaja y no la ola material en sí como tal. Con relación al sonido, podríamos decir que es su energía la que se va propagando por el aire o por los cuerpos sólidos o líquidos dándonos la impresión de que es el sonido el que viaja y no su energía.
Con relación a la luz podríamos decir que su energía viaja a trescientos mil kilómetros por segundo y decimos que ésta es la velocidad de la luz.
Para muchos, quizás resulte un tanto incomprensible que lo que viaja de un cuerpo sea la energía de su masa y no el cuerpo en sí. Existen ejemplos del transporte de energía sin que los cuerpos cambien de lugar, como acabamos de ver. Por otro lado hay ejemplos en los que se ve que algo que parece evidente no es como parece ser.
Hasta aquí, mi opinión sobre la inercia y la evolución de los cuerpos en el Espacio.
Agradezco sugerencias sobre este tema en el e-mail: persianboy191919@yahoo.es o gabiyang@terra.es; o en el Móvil: 629 025 690
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domingo, 7 de marzo de 2010
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